El desarrollo de la nanotecnología, la ciencia que estudia los fenómenos a escala nanométrica, ha abierto la puerta a una amplia gama de aplicaciones en diferentes áreas, como la medicina. Por consiguiente, en la actualidad la nanomedicina ha cobrado protagonismo y se perfila como una de las ramas con mayor proyección de cara al futuro gracias a sus potenciales aplicaciones diagnósticas y terapéuticas. En ese contexto, no es extraño que el Grado en Biomedicina se convierta en uno de los más demandados por quienes aspiran a liderar los cambios científicos en el área de la salud.

Nanomedicina: definición y áreas de aplicación

La nanomedicina es una rama de la Medicina que se enfoca en la aplicación de la nanotecnología al diagnóstico, la prevención y el tratamiento de diferentes enfermedades. Estudia los fenómenos biológicos que se producen a escala nanométrica y desarrolla nanomateriales capaces de interactuar a escala molecular con el cuerpo humano para potenciar la salud.

De hecho, a escala nanométrica los materiales tienen propiedades diferentes, tanto desde el punto de vista térmico como eléctrico, magnético u óptico, en comparación con las características macroscópicas. Esa diferencia permite diseñar nuevas aplicaciones sanitarias enfocadas en mejorar la salud y calidad de vida de las personas. Como resultado, hoy la nanomedicina se está aplicando en cuatro grandes áreas: el nanodiagnóstico, la nanoterapia, la prevención y la nanomedicina regenerativa.

Nanomedicina: ejemplos y aplicaciones

Nanodiagnóstico: En esta área se aplican estrategias y herramientas basadas en la nanotecnología para diagnosticar enfermedades a nivel molecular o celular, tanto in vivo como in vitro. Por ejemplo, se utilizan nanopartículas de contraste semiconductoras, metálicas o magnéticas en técnicas de imagen médica como la tomografía por emisión de positrones o la tomografía computarizada para aumentar la sensibilidad y dar mayor contraste. En el nanodiagnóstico in vitro también se están usando nanobiosensores para detectar sustancias químicas o biológicas sin necesidad de usar marcadores fluorescentes o radioactivos.
Nanoterapia: La nanomedicina también se está convirtiendo en una herramienta particularmente valiosa para personalizar las estrategias terapéuticas y aumentar su eficacia. Por ejemplo, ya se han diseñado nanofármacos para tratar diferentes enfermedades, sobre todo en el ámbito de la oncología. Estas nanomedicinas liberan de manera controlada los principios activos y alcanzan específicamente las células y tejidos afectados atravesando con gran eficacia las barreras biológicas que detienen a los fármacos convencionales.

Prevención: La nanomedicina no solo se enfoca en la curación sino también en la prevención de enfermedades. Esta disciplina ofrece nuevas oportunidades para desarrollar vacunas, como las vacunas contra el virus SARS-CoV-2 que causa la COVID-19. Algunas de esas vacunas, por ejemplo, usan moléculas de ARNm
encapsuladas en nanopartículas de lípidos cuya principal misión es proteger la integridad del ARNm hasta que se introduce en las células.
Nanomedicina regenerativa: La conjunción de la nanotecnología
con la Ingeniería Biomédica ha abierto nuevas posibilidades en el campo de la nanomedicina regenerativa, sobre todo en lo que respecta al diseño de nanomateriales que mejoran la biocompatibilidad o las propiedades biomecánicas de los productos convencionales. También se están diseñando biomateriales inteligentes con moléculas de señalización que, una vez en el organismo, se liberan paulatinamente mediante impulsos térmicos o magnéticos para promover la regeneración tisular.

Ventajas de la nanomedicina


La nanomedicina trabaja con elementos minúsculos, por lo que aporta numerosas ventajas en el terreno de la administración de fármacos. Un estudio publicado recientemente en la revista “Repertorio de Medicina Cirugía” concluyó que los nanocompuestos presentan numerosas ventajas respecto a los fármacos convencionales, como el mayor tiempo de circulación debido a que se reduce la excreción renal y la degradación a nivel hepático.

El desarrollo de nanoestructuras transportadoras confiere a estos fármacos la capacidad para superar las barreras biológicas, así como la posibilidad de actuar directamente sobre los tejidos y células afectados. Por ende, los nanofármacos tienen más biodisponibilidad y biocompatibilidad, baja toxicidad y se necesitan dosis menores para obtener los efectos deseados.
Por esa razón, la nanomedicina se está extendiendo prácticamente a todos los ámbitos de la salud, desde la lucha contra el cáncer y las patologías cardiovasculares hasta el tratamiento de las enfermedades raras, el desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas más eficaces o el diseño de pruebas diagnósticas más sensibles y menos invasivas. Esto supone una gran oportunidad para cualquiera que esté interesado en formarse en áreas relacionadas. Si te interesa trabajar en este sector, con nuestro Grado en Biomedicina o el Grado en Ingeniería Biomédica tendrás la formación adecuada para trabajar en las potenciales aplicaciones diagnósticas y terapéuticas que ofrece la nanomedicina.

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